Una misión espacial utilizará tecnología de las cámaras de celulares para estudiar las zonas más tenues del universo


La Agencia Espacial Europea (ESA) dio un paso decisivo en la exploración del cosmos: adoptó oficialmente ARRAKIHS, una misión científica que observará las zonas más tenues y difusas alrededor de las galaxias para descifrar cómo se forman y evolucionan. El lanzamiento está previsto para 2030, según detalló la Universidad College London (UCL).

ARRAKIHS —cuyas siglas en inglés refieren al análisis de remanentes de galaxias acretadas como instrumento clave para el estudio de los halos galácticos— será la segunda misión científica de clase FAST (F2) de la ESA.

Su objetivo es abrir una ventana observacional inédita sobre el llamado universo de baja luminosidad superficial, una región del cosmos que hasta ahora ha permanecido en gran medida inexplorada.

Los halos estelares difusos que rodean galaxias como la Vía Láctea guardan información crucial sobre la historia evolutiva de esas estructuras.

En esas zonas periféricas quedan registradas las huellas de la materia oscura, las fusiones entre galaxias y otros procesos que modelaron el universo a lo largo del tiempo cósmico. Estudiarlos con precisión es, precisamente, el desafío que ARRAKIHS se propone resolver.

La misión es desarrollada en colaboración entre la ESA y el ARRAKIHS Mission Consortium (AMC), liderado por el profesor Rafael Guzmán, del Instituto de Física de Cantabria (IFCA, CSIC–UC).

El consorcio reúne a más de 250 científicos e ingenieros de siete estados miembros de la ESA encabezados por España —Austria, Bélgica, Noruega, Portugal, Suecia y Suiza—, con aportes adicionales de instituciones y empresas del Reino Unido, Francia, Dinamarca, los Países Bajos, Estados Unidos, Taiwán y Tailandia.

“Después de cuatro años de esfuerzo y colaboración para desarrollar y perfeccionar la misión, es increíblemente emocionante ver que ARRAKIHS fue adoptada oficialmente por la ESA y avanza hacia su próxima fase”, señaló el doctor Denis Erkal, coordinador del Reino Unido para la misión y jefe del Grupo de Investigación en Astrofísica de la Universidad de Surrey.

“Esta misión nos dará acceso a algunas de las estructuras más tenues jamás observadas alrededor de galaxias cercanas”, agregó.

Uno de los aspectos más llamativos de ARRAKIHS es tecnológico: el detector visible principal que utilizará la misión probablemente empleará tecnología CMOS —la misma que se usa en las cámaras de los teléfonos inteligentes—, lo que constituiría una primera vez para una misión de astronomía de la ESA y representa un hito relevante para el futuro de las misiones espaciales.

Ese detector fue fabricado por la empresa británica Teledyne e2v y actualmente está siendo probado por investigadores del Mullard Space Science Laboratory de la University College London (UCL).

Las pruebas se realizan en un entorno que simula las condiciones del espacio, mediante una cámara de vacío con la que buscan garantizar la mayor precisión posible en las observaciones.

“Estamos ganando una experiencia valiosa en esta tecnología CMOS emergente mientras construimos nuestro legado para futuras misiones espaciales”, afirmó Gwen Owen Jones, directora de proyecto del Mullard Space Science Laboratory.

Por su parte, el profesor Daisuke Kawata, de la misma institución, expresó el entusiasmo del equipo ante la posibilidad de “observar el universo tenue con la mayor precisión posible”.

La decisión formal de la ESA marca el inicio de la próxima fase del proyecto, en la que se construirán, integrarán y calificarán para el espacio tanto la nave como sus instrumentos científicos.

Esta etapa llega tras la superación exitosa de los hitos de diseño conceptual y preliminar, y consolida años de trabajo del consorcio internacional.

Entre los avances que sustentaron ese proceso figuran el desarrollo de nuevas simulaciones cosmológicas de alta resolución, el diseño de subsistemas clave del instrumento de vuelo, la construcción de infraestructura para el procesamiento de datos científicos y la operación de una cámara demostradora instalada en el Observatorio Astrofísico de Javalambre, en España, que ya viene produciendo observaciones cada vez más profundas.

La dificultad del desafío científico quedó sintetizada en las palabras de la coordinadora científica de la misión, la doctora Rebekka Coles-Bieri (Universidad de Zúrich): “Muchas de estas estructuras son extremadamente tenues y difíciles de estudiar sistemáticamente con las observaciones existentes.”

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior